lunes, 8 de diciembre de 2008

LA CRÓNICA

Durante el mes de setiembre, la promoción San Ignacio de Loyola, realizó su tradicional campamento, este hecho fue aprovechado para redactar nuestras primeras crónicas. Aquí les presento una.


Crónica de un inesperado viaje a Calientes

Nos encontrábamos en plena estación de invierno, pero eso no impediría que nosotros, el 2do año de secundaria, fuéramos a nuestro campamento que se realizaría en Sama. Todos esperaban con ansias que el carro llegase rápido; sin embargo, éste llegó con algunos minutos de retraso. Sin pensarlo dos veces todos empezaron a subir las cosas que serían necesarias para acampar.

Una vez aco
modados todo, la movilidad empezó su marcha a las 4:30 de la tarde, hacia nuestro destino que sería Sama. Estábamos emocionados ya que esa aventura quedaría grabada en nuestras mentes. En el camino nos divertimos, algunos escuchaban música, otros hablaban sobre lo emocionante que sería pasar un día completo acampando en la naturaleza.

Lamentablemente, tras un incidente ocurrido casi a mitad de camino, gracias a "Tolerancia Cero”, tuvimos que cambiar el destino de nuestro viaje, ya no iríamos a Sama, sino a Calientes. La mayoría estuvo de acuerdo; tal vez no sería igual, pensábamos muchos; sin embargo sería emocionante.

Felizmente todos llegamos bien a las 5:50 de la tarde. Se iniciaba el primer reto, entre hombres y mujeres, armar las carpas. Nosotros los varones, con una clara ventaja, tomamos la dentera y ganamos, luego ayudamos a las mujeres ya que no habían logrado poner los metales en sus respectivo lugar.

Tras acomodar nuestras cosas en las carpas, el grupo encargado de preparar la cena empezó a hacer los preparativos. La tutora y los profesores que nos acompañaron se pusieron de acuerdo para hacer un juego que consistía en conseguir algunas cosas como escuchar algún cuento o leyenda del lugar, llevar un par de zapatos viejos, hacer un instrumento musical con cualquier objeto de la zona y finalmente saber qué fruta o vegetal producía Calientes. Los grupos se acercaron cuando el tiempo concluyó, algunos no lograron terminar de recolectar las cosas que pidieron. El grupo que llegó primero con todos los materiales fue recompensado con
un obsequio que se le iba a otorgar cuando partiéramos de regreso.

Luego durante la cena, contamos las leyendas y relatos que cada grupo había escuchado. Después de la cena nos dieron un tiempo para acumular energías pues iríamos a escalar un enorme cerro. La caminata empezó a las 11 : 30 p.m. Todos estaban haciendo su mejor esfuerzo para llegar a la cima, recuerdo que uno de nuestros compañeros se quedó solo, gracias a que no encontraba sus zapatillas para poder ir, así que uno de los profesores se tuvo que quedar con él. Todo parecía sencillo al comienzo pero la dificultad empezó, las rocas se oponían a nuestro camino, pero gracias a la ayuda de quienes brindaron su tiempo en ayudar a los compañeros que no podían subir, logramos llegar sin retrasos y claro con algunas heridas de por medio. La bajada fue más fácil pero igual de agotadora, cuando todos lograron bajar nos refrescamos y luego de unos minutos nos acostamos muy exhaustos.

Al día siguiente alg
unos se levantaron muy temprano, pero no lograron soportar en intenso frío así que volvieron a la carpa, luego de unos largos minutos el panorama se hizo favorable gracias a que un hermoso sol que salió a hacernos compañía; casi todos se despertaron y los compañeros encargados de hacer el desayuno prendieron la fogata para poner a hervir el agua, mientras esto pasaba los hombres y los profesores fuimos a jugar fútbol a una losa deportiva que quedaba a unos metros del campamento. Al regresar encontramos el desayuno ya hecho y los compañeros que se habían quedado estaban esperando a que les sirvieran café.

Luego del desayuno todos se pusieron de acuerdo para ir a los famosos puentes colgantes que quedaba a kilómetros de nuestra ubicación. La larga caminata empezó a las
8 : 40am, pero lamentablemente yo me quedé con algunos compañeros encargados de hacer el almuerzo. A lo lejos se veía cómo el grupo avanzaba como un gusano que poco a poco se perdía entre los cerros. Entretanto, los que nos quedamos, sabíamos que era demasiado temprano para hacer el almuerzo así que nos aventuramos a ir por algunas zonas que se encontraban alrededor de las carpas, buscamos leña para prender la fogata, no faltaron algunas bromas y juegos. La preparación del almuerzo empezó exactamente a las 10:00am, creo que fue un trabajo sencillo, hasta más difícil fue prender la fogata y preparar la ensalada. Todo estaba listo, sólo faltaba que llegaron nuestros compañeros que se fueron al puente. Cerca de las 11:50 a.m. se veía que nuestros compañeros llegaban apresurados corriendo, y otros, muchos después que los demás, estaban cansados por el largo camino. Cuando todos estaban reunidos se pudo dar comienzo al almuerzo.

Algunos al terminar fueron con el profesor Henry a las piscina que quedaba debajo de nuestro campamento, allí nos refrescamos ya que había un fuerte sol que nos acompañaba desde muy temprano.

Al regresar descansamos, luego desarmamos las carpas y acomodamos todos los materiales, eso incomodó a algunos ya que querían quedarse un día más pero era imposible así que tuvieron que conformarse. Al tener los materiales y las carpas desarmadas esperamos al carro que nos llevaría de vuelta a nuestro hogar, y no dije al principio se tomó su tiempo para llegar. Una vez ya estacionado acomodamos todo. El viaje de regreso fue divertido, algunos hacían bromas y otros cantaban. Al llegar al colegio descargamos todo para devolverlo a las personas a quienes les pertenecían, de igual manera con los metales de las carpas que eran pertenencia del colegio.


Nunca olvidaré esa aventura y emociones vividas, quedarán grabadas para contarles a otras personas y a mi familia.

Por: Leonardo Colque
I.E. Miguel Pro